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¿Cuál poder es el biopoder? Biosocialidad y asociaciones heterogéneas: hacia una política liminal. VII Coloquio Latinoamericano de Biopolítica.

Entre los días 30 de septiembre y 3 de octubre, se llevará a cabo en la Universidad de Santiago de Chile el VII Coloquio Latinoamericano de Biopolítica. Entre sus objetivos, el encuentro pretende “contribuir a la labor de diagnosis acerca de nuestra actualidad a partir de análisis que encaren la problemática biopolítica” y “a la generación de redes transdisciplinarias de escala local e internacional, signadas bajo un propósito afín al estudio biopolítico”.

En la instancia, participaremos exponiendo parte del trabajo realizado en Bio-Gob. Específicamente, presentaremos resultados relativos a los procesos de objetivación que permiten o abren la posibilidad de análisis de índole biopolítico, y sobre modos de articulación política emergende desde asociaciones de índole biosocial.

En esta oportunidad, compartimos la propuesta relativa a este último proceso. A continuación, se encuentra el texto del resumen titulado “¿Cuál poder es el biopoder? Biosocialidad y asociaciones heterogéneas: hacia una política liminal”, elaborado por Jorge Castillo-Sepúlveda y Mariana Gálvez

 

¿Cuál poder es el biopoder? Biosocialidad y asociaciones heterogéneas: hacia una política liminal.

Procesos de objetivación y subjetivación / Tecnologías postsecuritarias de gestión de sí mismo y de los otros.

 

La biosocialidad ha sido conceptualizada como un fenómeno emergente en las relaciones entre ciencia, movimientos sociales y enfermedad. Su carácter fundamental radica en la composición de vínculos sociales fundados en componentes epistémicos de la biomedicina, tales como patologías o recursos tecnológicos para su tratamiento. Entre otros aspectos, la teorización a la base ha dado cuenta de la articulación entre pacientes y expertos, que permiten tanto la promoción de nuevas formas de atención y cuidado, como la formación de conocimiento más acabado sobre las enfermedades. Si bien comúnmente adquiere la forma de asociaciones de pacientes, ésta involucra todas las relaciones sociales, técnicas y de conocimiento articuladas en torno a cuestiones de índole biológica. La biosocialidad constituye una oportunidad conceptual y empírica para el análisis del ejercicio del biopoder, en tanto en su campo se ponen en juego tanto discursos de verdad sobre el cuerpo y la salud, como modos de subjetivación, asociados al trabajo sobre sí mismo en nombre de la propia vida biológica o la de los demás (familia, cercanos o la población).

En este trabajo analizamos los modos de operación política emergentes en las relaciones estratégicas que formulan agrupaciones de pacientes para la modulación de sus procesos biológicos y la composición de fórmulas tecnocientíficas adecuadas al tratamiento de sus enfermedades. Para ello, consideramos relatos de pacientes y personas asociadas, así como notas de campo sobre la participación en actividades de cuatro asociaciones en Chile: la Federación Chilena de Enfermedades Raras, la Fundación de Pacientes Oncológicos Un Nuevo Renacer, Agrupación por la Vida (VIH/Sida) y Fundación MiDiabetes. La actividad política de tales organizaciones adquiere formas que exponemos en dos estratos.

En primer lugar, la individualidad biosocial no compone un único sujeto o posición sobre las problemáticas biológicas abordadas, sino adquiere un carácter potencial -en el sentido de Spinoza-, expresando su máxima eficiencia en todo momento, requiriendo de la participación de individuos que transitan, reorientan sus comportamientos y se componen de papeles irreducibles entre sí: pacientes, sujetos vulnerables, expertos en su enfermedad, agentes políticos, negociadores, divulgadores, entre otros. Ello implica un proceso de permanente redefinición y renovación de los procesos identitarios. Como segundo aspecto, los modos de asociatividad se orientan a la producción de nuevos mundos mediante el enrolamiento, articulación y traducción de intereses, en escenarios de constante tránsito e incertidumbre.

Consideramos tales modos de organización como política liminal, dando cuenta de las condiciones de hibridez, irreducción, ambigüedad, co-definición y variabilidad estratégica-política que asumen y despliegan tales formaciones sociales. La liminalidad de este biopoder constituye el replanteamiento de lo político como articulación molecular que supera las especificidades de una estratificación cualquiera, transformándose continuamente y promoviendo mutaciones sociales e identitarias constantes.

Las asociaciones de pacientes, no obstante, no se orientan a la reproducción de la incertidumbre, sino a la formación de estratos transitorios para el reconocimiento en ámbitos molares, que habilitan la continuidad de sus procesos. La política liminal señala ámbitos intersticiales en los cuales vectores del biopoder operan en direcciones inespecíficas, promoviendo modos de subjetivación móviles, asociaciones heterogéneas y formaciones potenciales.

Participación en el GT Sociologías del Individuo, 9 Congreso Chileno de Sociología

Durante la jornada en el 9 Congreso Chileno de Sociología, participaremos en el GT No 19, Sociologías del Individuo, con un trabajo relativo a las condiciones socio-técnicas de gobierno y producción de individualidad en el ámbito de las Garantías Explícitas en Salud (GES), en Chile. Esto contempla, asimismo, una breve revisión de las condiciones de participación en el sistema, y los modos de ordenamiento social a la base de relaciones biosociales. Se revisa lo anterior desde la noción de formación liminal desarrollada por Vn Gannep, en la década de 1900,  y Turner, en la década de 1950, en el ámbito de la antropología.

Compartimos a continuación el resumen del trabajo.

Somatocracia e individuación política en el Régimen de Garantías Explícitas en Salud: hacia una política liminal.

En este trabajo se expone y analiza desde una aproximación socio-técnica dos procesos emergentes en un estudio de caso sobre el Regimen de Garantías Explícitas en Salud en Chile (GES), última reforma importante en el sistema sanitario en el país. En primer lugar, y a partir de la noción de somatocracia planteada por el filósofo francés Michel Foucault, se describe y analiza los modos corporización emergentes de las prácticas epistémicas implementadas en el regimen; se considera para ello el análisis de las implicancias pragmáticas del discurso de expertos y profesionales, así como de una serie de recursos regulatorios producidos por el sistema. De tal modo, y si bien para Foucault la somatocracia, tal y como ha sido referida, remite a las formas en que el cuidado del cuerpo y la salud corporal se asocian a una de las formas de intervención del Estado, en nuestro caso la consideramos como los modos de activación socio-técnica y de participación de ciertos cuerpos en el entramado de prestaciones articulado por el GES. Se trata como forma de articulación sociopolítica y material que permite y habilita la participación de un cuerpo en el sistema.
Derivado de lo anterior, y en segundo lugar, se aproximan resultados que hacen referencia a los modos de individuación política en el entramado socio-técnico del GES, asociados a una serie de antecedentes desarrollados en el ámbito de los estudios sobre colectivos biosociales. La actividad política de tales organizaciones adquiere un carácter híbrido, requiriendo de la participación de individuos que transitan y se componen de diversos papeles activos en todo momento: pacientes, expertos en su enfermedad, constituyendo un programa político. No obstante, su acción no se orienta a perpetuar tal situacuón de tránsito e incertidumbre, sino a institucionalizar modos de operación sobre ciertas instancias biosociales. Consideramos tales modos de organización como política liminal, dando cuenta de las condiciones de hibridez, co-definición y variabilidad estratégica política que asumen y despliegan tales organizaciones. Los individuos que participan de tales colectivos transitan entre diversas disposiciones epistémicas que configuran una disposición política específica, mas no permanente, orientadas a generar novedad o distinción.

Hacia una política liminal.

De acuerdo Thomassen (2009), la noción de liminalidad fue acuñada en la antropología por el etnógrafo francés Arnold Van Gennep (en 1909), y luego difundida y reelabodara por Victor Turner a mediados de siglo. Si bien el concepto tiene un raigambre descriptiva importante en torno a la situación de contingencia, confusión, difusión e irreducción que acompaña las fases de tránsito ritual entre un rol y otro, consideramos que el concepto, aplicado al estudio de las formaciones políticas, puede proveer de diversas orientaciones, específicamente en lo relativo al ámbito de formaciones de índole biosocial.

Liminalidad refiere a un tránsito ritual; remite al espacio o tiempo que acontece entre la fase pre-ritual y la actualización del rito de pasaje, que desemboca en algo novedoso, distinto, inexistente. Un rito de pasaje se expresa, según Van Gannep, en una triada compuesta de (a) la separación de un contexto o identidad; (b) la fase liminal, en que una figura pasar por un umbral de incertidumbre o transformación; y (c) la incorporación, en que el elemento participante se integra y sitúa en un nuevo contexto o identidad. La liminalidad remite a un tránsito de innovación, a un devenir o, si se permite, a un espacio de virtualidad, en términos de Deleuze. Liminalidad es emergencia e hibridez, la concatenación de elementos diversos que desdibujan mutuamente. De hecho, tales cualidades han implicado que su uso se extienda hacia investigaciones de carácter diverso, pasando por la hibridación y problematización de diversas contingencias actuales (ver, por ejemplo).

La noción de liminalidad envuelve tres cualidades que llaman nuestra atención en torno a la realización de la indagación sobre las cualidades políticas de colectivos de índole biosocial. La primera de ellas remite a su cualidad transitoria. Un espacio o tiempo liminal no busca perpetuarse a sí mismo, sino servir para la creación de algo nuevo. La segunda, refiere a la composición múltiple de elementos que la permiten: en ella un actor o un objeto puede adquirir cualidades o acciones novedosas, no contempladas en su uso o sentido tradicional. La tercera: la liminalidad compone una nueva identidad social e individual. De hecho, para Turner, la liminalidad refiere a la situación transitoria entre un individuo y la communitas. Refiere a algo distinto y lo mismo a su vez.

En el ámbito de la biosocialidad apreciamos ciertas formaciones sociales y materiales que se asemejan a las cualidades descritas por Van Gennep en 1909. Una formación biosocial refiere, ante todo, a una composición transitoria. Sus procesos políticos son híbridos (expertos, comunes, estratégicos y tácticos), no obstante, persiguen su propia mutación: la institución de algo novedoso. Una política liminal refiere a la formación de una asociación entre entidades heterogéneas que practica su propia transformación constante, y la de los otros.

La política biosocial es comprendida, así, como una de hibridación y transformación continua, creadora de algo novedoso; composición heterogénea que se orienta a producir y estabilizar entidades diversas (objetuales, normativas, epistémicas) en lo social, biológico y político. Su experticia tampoco es definida, en tanto puede transformarse a sí misma.

 


Thomassen, B. (2009). The uses and meanings of liminality. International Political Anthropology, 2(1), 5–27.

Imagen extraída del proyecto European Prospects: http://europeanprospects.org/kajsa-gullberg/liminality