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La verdad es una actividad: aleturgia y objetos especulativos en escenarios gubernamentales de salud. VII Coloquio Latinoamericano de Biopolítica.

Tal como comentábamos, entre los días 30 de septiembre y 3 de octubre, se llevará a cabo en la Universidad de Santiago de Chile el VII Coloquio Latinoamericano de Biopolítica.

Junto a la exposición relativa a articulaciones políticas liminales, junto a Jorge Castillo-Sepúlveda y Fernanda Bywaters presentaremos el trabajo titulado “La verdad es una actividad: aleturgia y objetos especulativos en escenarios gubernamentales de salud”. En este, pretendemos exponer ideas en desarrollo en torno al tipo de entidades que habilitan el análisis biopolítico, en el sentido de que forjan condiciones para la producción situada de certidumbre relativa a procesos biológicos poblacionales difusos. Compartimos el texto íntegro de la propuesta a continuación.

 

 

La verdad es una actividad: aleturgia y objetos especulativos en escenarios gubernamentales de salud.

Ejercicios de caracterización del presente / Estatuto de la verdad en las formas contemporáneas de gubernamentalidad.

 

En las últimas tres décadas, diversos autores han documentado profundas transformaciones en los modos de gobierno relacionadas con cambios epistemológicos que articulan la política y medicina, sus métodos y aproximaciones. Dicho cambio ha implicado el replanteamiento de los escenarios de diseño gubernamental sobre los procesos regulares de enfermedad poblacional, pero, sobretodo, respecto a cómo producir la verdad, cuáles son las grillas de verdad, los enunciados o proposiciones comprensibles, y los efectos de tales sobre la vida poblacional. Este trabajo recoge la relación entre gobierno y conocimiento, abordando un caso específico de producción de saberes para en la formulación de tecnologías aplicadas al ámbito de la salud en Chile: el Régimen de Garantías Explícitas en Salud. Consideramos dos procesos vinculados a ello. El primero, remite a la relación entre actividad y verdad. Discutimos esta relación a partir de la noción de aleturgia, recuperada por el autor Michel Foucault. Con el concepto, se alude a lala relación procedimental, concreta y situada (actual)que se teje entreambos aspectos. Así, el autor señala concretamente que aleturgia refiere al “conjunto de procedimientos posibles por los cuales se saca a la luz lo que se postula como verdadero, opuesto a lo falso, lo oculto, lo indecible”. Asimismo, consideramos la emergencia y creación de objetos sobre los cuales dicha verdad adquiere una intensidad específica, es argumentada y abre diversos escenarios posibles de acción. Denominamos a tales entidades como objetos especulativos. Estos, consisten en un abanico amplio de entidades, tales como tales como índices, resultados sintéticos de búsqueda de evidencia y tablas de priorización, que permiten la apertura de conjeturas, prescindiendo de la existencia de información exacta o la totalidad de “hechos” que componen una situación. Concluimos sobre la cualidad contingente de la producción de verdad gubernamental y la agencia de objetos en la estabilización de ordenamientos sobre la vidahumana.

Capitalismo y Biopolítica

Marx en el tomo I de “El Capital” pensaba sobre el uso de las ciencias sociales en los gobiernos (en especial en Inglaterra) como una forma de “levantar el manto” que oculta la situación precaria que genera el sistema económico capitalista. En el prólogo a la primera edición comentaba:

Nos aterraría nuestra propia situación, si nuestros gobiernos y parlamentos designaran periódicamente -como en Inglaterra- comisiones para el estudio de la situación económica, si estas comisiones dispusieran, como en Inglaterra, de plenos poderes para descubrir la verdad, si pudiéramos encontrar con este fin hombres tan competentes, imparciales y decididos como son los inspectores fabriles de Inglaterra, sus informes médicos sobre la Salud Pública, sus comisarios de investigación sobre la explotación de mujeres y niños, sobre las condiciones habitacionales y de alimentación, etc. (Marx, El Capital, p. 19)

De la misma manera, señala luego que bajo el modo de producción capitalista el problema de la salud pública no es de interés para la clase dominante, a menos que socialmente se haga ver como una necesidad. Marx plantea:

El capital, que tiene tan “buenas razones” para negar los sufrimientos de la generación obrera que lo rodea, no se siente limitado en sus movimientos prácticos ante la perspectiva de que en el futuro la humanidad se pudra ni ante la despoblación que a la postre nadie podrá detener; todo eso le preocupa tan poco como la posible caída de la tierra sobre el sol. (…) “Después de nosotros el diluvio!”, tal es la consigna de todo capitalista y de toda nación capitalista. Por eso, al capital le tiene sin cuidado la salud y la duración de vida del obrero, a menos que la sociedad lo obligue a tenerlas presente. (Marx, El Capital, p. 272).

Ambas referencias muestran a Marx desde una certeza positiva respecto del uso de las ciencias sociales desde el Estado, mientras que el problema de la salud pública es visto en condición de subalternidad a los intereses de los dominantes. Es justamente en estos aspectos donde Michel Foucault parece ser el interlocutor perfecto de Marx para entender la función que cumple el Estado en el génesis de la sociedad capitalista y su progresivo interés en la vida en tanto producción.

En esta línea, Marx reconoce la función central que juega el Estado para influir en la creación de un mercado que permite al obrero vender “libremente” su fuerza de trabajo, sin embargo no presta atención al surgimiento de dispositivos regulatorios de la población al alero del saber de las ciencias sociales en su ligazón con el Estado, lo que en palabras de Foucault, podría entenderse como el surgimiento de toda una Gubernamentalidad de Estado, en tanto ejercicio de poder anclado en regímenes de verdad (ciencias sociales, médicas, etc) con fines regulativos de la población.

Más aún, Marx afirma que sus estudios sobre la formación económica capitalista los llevaría a cabo en Inglaterra, pues es el país de mayor desarrollo industrial y, por ende, el que debería mostrar “el porvenir” a los de menor progreso. Esa certeza para reconocer en Inglaterra el objeto de su estudio dada su primacía geopolítica en el ejercicio de producción capitalista, no fue tal para reconocer como el auge de las ciencias sociales, progresaba a su par y con ello daba cuenta de la población en sus condiciones de “vida” y apareciendo el problema de la salud pública para el Estado. Es este punto lo que Foucault resalta, al reconocer estas estrategias gubernamentales (políticas públicas en salud, definición de poblaciones en riesgo, etc) como un ejercicio del poder centrado en la vida, con el fin de moldearla y así, maximizar la productividad del sujeto.

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En clave biopolítica, si bien Marx es claro en reconocer los objetivos de su obra en “El Capital”: Estudiar los modos de producción capitalista y sus relaciones de producción tomando como objeto de estudio Inglaterra; no fue capaz de reconocer el papel central que jugó el Estado y las ciencias sociales para generar los dispositivos de salubridad y de control poblacional para maximizar la producción capitalista. Esto lleva a la pregunta respecto al rol que juega el Estado en el pensamiento de Marx y por ende, cuanto le aporta la teoría foucaultiana para complementar con una mirada (o bien, poner en escena una perspectiva enteramente alternativa) a la genealogía de la Gubernamentalidad actual, marcada por el ejercicio biopolítico del control poblacional regulatorio de la vida como garantía base de la economía política de la sociedad.

José Toro Leyton es Psicólogo, Magíster (c) en Ciencias Sociales, Mención Estudios de la Sociedad Civil, del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA).